Australia vota a favor del matrimonio homosexual

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Las celebraciones en Melbourne después de que los australianos votaran el miércoles a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo Credit Scott Barbour / Getty Images

MELBOURNE, Australia — Los australianos votaron a favor del matrimonio homosexual en un proceso que, aunque no es vinculante, allana el camino para que el parlamento reconozca legalmente las uniones de parejas del mismo sexo.

De los 12,7 millones de australianos que participaron en la consulta, el 61,6 por ciento votó sí y el 38,4 por ciento se pronunció en contra, según anunciaron funcionarios el miércoles por la mañana. El 79,5 por ciento de los australianos en edad de votar participaron en la jornada electoral.

“Los australianos han hablado, y han votado abrumadoramente por el sí al matrimonio igualitario”, dijo el primer ministro Malcolm Turnbull, que calificó la encuesta nacional como una forma de presionar a los legisladores conservadores, muchos de los cuales pertenecen a su propio partido. “Votaron sí por justicia, votaron sí por compromiso, votaron sí por amor”.

Los resultados fueron anunciados mientras los defensores de los derechos de los homosexuales se reunían en lugares públicos en ciudades de todo el país. La multitud más grande, en el Prince Alfred Park de Sídney, estalló en aplausos y gritos cuando supieron los resultados.

“Este es nuestro momento de mayor orgullo como australianos homosexuales y lesbianas”, dijo Chris Lewis, de 60 años, un artista de Sídney, que agitó una gran bandera de arcoíris que compró en San Francisco hace unos treinta años. “Finalmente puedo estar orgulloso de mi país”.

Annika Lowry, de 42 años, quien trajo a su hija de 4 años a la celebración, dijo que la votación “no era solo sobre nosotros, era para nuestros hijos, para que ellos sepan que la igualdad es importante”.

Alex Greenwich, un legislador estatal de Nueva Gales del Sur y copresidente de Australian Marriage Equality, dijo que la votación “muestra que los australianos realmente se han unido para apoyar a las parejas homosexuales y lesbianas, y han dicho que todos deben tener la libertad de poder casarse”.

Al solicitar la encuesta nacional, Turnbull buscó el respaldo público para un cambio en la política social a la que se opusieron muchos miembros de su Partido Liberal, de centroderecha.

“Mi compromiso era darle a cada australiano su voz”, dijo Turnbull luego de que se anunciaron los resultados. “Eso se ha hecho, han hablado”.

Y agregó: “Ahora nos toca a nosotros, aquí en el Parlamento de Australia, seguir con eso, seguir con el trabajo que los australianos nos han encomendado y hacerlo este año, antes de Navidad”.

Dean Smith, un senador federal del Partido Liberal y quien es homosexual, dijo que inmediatamente presentaría un proyecto de ley para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. El martes agregó que creía que tenía los votos para aprobar la propuesta en el senado y enviarla a la Cámara Baja del parlamento para su discusión.

Lyle Shelton, un cabildero cristiano que fue el defensor más abierto de la campaña del no, dijo que “aceptaría la decisión democrática”.

“Millones de australianos siempre creerán la verdad sobre el matrimonio, que es entre un hombre y una mujer”, dijo Shelton. “Podría llevar años, sino décadas, recuperar eso”.

En 2015, Irlanda fue el primer país en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo por referendo, pero el mismo año los votantes de Eslovenia rechazaron una ley que legaliza esas uniones.

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Un mitin a favor del matrimonio igualitario en Sídney, Australia, en septiembre Credit Saeed Khan / Agence France-Presse – Getty Images

En Estados Unidos, varios estados prohibieron el matrimonio entre personas del mismo sexo en referendos; en 2012, Maine, Maryland y Washington se convirtieron en los primeros estados en legalizar esas uniones por medio de consultas públicas. La Corte Suprema de Estados Unidos legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el país en 2015.

La consulta de Australia fue controvertida, no solo porque sometió un tema tan controversial a los mecanismos de validación de la democracia directa, sino también por su costo.

A medida que se acercaba la fecha límite para que los ciudadanos enviasen sus boletas, las pasiones se inflamaron con súplicas sinceras y ataques.

Muchos defensores del matrimonio homosexual se opusieron a la encuesta, al argumentar que los derechos humanos no deberían ser una cuestión de votos e instar al parlamento a decidir el asunto.

Aunque la legalización no está garantizada, los resultados hacen que el camino hacia el matrimonio igualitario sea mucho más claro.

Greenwich dijo que el resultado entregó “un mandato inequívoco para que el parlamento legisle este proyecto de ley lo antes posible para que se apruebe este año”.

“Después de un costo de 122 millones, y más de dos meses de campañas y años de debate público, no tiene sentido retrasar un debate parlamentario”, dijo el senador Smith en una entrevista. “Los australianos confirmaron su parte del trato votando en masa. Es el momento de que el parlamento cumpla con su parte del trato”.

Un proyecto de ley alternativo, propuesto por otro senador del Partido Liberal, James Paterson, tiene protecciones religiosas más robustas. Su proyecto permitiría a los proveedores de servicios, como panaderos y fotógrafos, rechazar el servicio a parejas del mismo sexo, sin enfrentar acciones legales.

Su propuesta contempla protecciones adicionales contra la discriminación para las personas y empresas religiosas que se oponen al matrimonio homosexual. Reflejando el debate nacional que a menudo se centraba en el bienestar de los niños, el proyecto de Paterson les permitiría a los padres sacar a sus hijos de las clases que “entran en conflicto con sus valores”.

Soy lesbiana y odio los gatos: voy a morir sola

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Credit Sophia Foster-Dimino

Soy lesbiana, tengo 34 años, hace poco que soy soltera y tengo una lista de factores por los que terminaría con una relación. La guardo en mi celular y tengo una alarma para recordarme leerla cada mes.

En esa lista (hasta ahora) hay 49 rasgos de personalidad o estilo de vida que ahora sé, después de una experiencia tortuosa, que simplemente no estoy dispuesta a negociar: pueden acabar con el más dulce y tierno romance.

Estos son algunos de esos factores:

Si eres…

– De las que juegan videojuegos.
– Estás en una banda y te lo tomas en serio.
– Tienes autoaversión / no has salido del clóset / votaste por Trump.
– Una cumpleañera intensa (alguien que dice que es su “semana de cumpleaños” o “mes de cumpleaños” seguido de “¡Ja, ja, es broma!”, pero en realidad es en serio).
– Alguien que se dedica a la comedia de improvisación.
– Alguien que, en realidad, solo quiere una mamá, no una novia.

O eres…

– Mala para las cosas básicas de la vida, como ir al súper, cocinar o limpiar.
– Naciste con un gran privilegio financiero y finges no tener dinero.
– Una vegana militante.
– Alguien que publica en exceso en las redes sociales acerca del CrossFit, el yoga o los maratones.

Todas esas cosas implican que la relación nada más no va a funcionar.

Este año, después de un día particularmente malo, fui a un bar con una amiga. Nos reímos mientras ella leía la lista en voz alta y bromeamos acerca de añadir características más insignificantes (usar sandalias Keen para ir a una primera cita; que no se le ocurra otro pasatiempo más que “pasar el rato con mis amigos”).

Estábamos ya un poco tomadas para cuando llegó al rasgo número 29: “Le encantan los gatos y tiene un gato que solo vive en el interior / tiene más de un gato”.

Su voz vaciló cuando leyó esa parte. Yo bebí un trago de mi coctel. Mi amiga volteó a verme y dijo: “Vas a morir sola”. Es importante que haya gente honesta en tu vida. Tiene razón. Desde hace mucho lo he aceptado. Soy lesbiana, odio los gatos y voy a morir sola.

¿Saben quiénes son las personas a las que más les gusta tener gatos? Las mujeres. Las mujeres homosexuales. No todas las mujeres y no todas las mujeres homosexuales, obviamente, pero, adelante, los reto: intenten ser homosexuales, odiar a los gatos y buscar citas en línea.

Hay muchísimas mujeres homosexuales en Tinder, Her u OkCupid que están obsesionadas con sus gatos. A veces publican fotos de sus gatos como su única foto de perfil. ¿Cuál es la imagen que quieren mostrarle a sus posibles amantes como algo representativo de su personalidad? La foto de un gato atigrado envuelto en una cobija.

Aunque no haya fotos de gatos en su perfil, aunque encuentres a una de esas pocas personas que no te muestra fotos de gatos en su celular en la primera cita, nueve de cada diez veces es seguro que entrarás a su casa y verás una cola esponjosa y altiva que se aleja de ti. “Ah, ese es Shadow”, dirá tu nuevo ligue. “Mi ex y yo la adoptamos. Ten cuidado cuando pases por las esquinas… le gusta jugar a atacar”.

Ningún gato juega a atacar, amigos. Solo atacan o no atacan, y a mí siempre me sorprende la cantidad de personas que creen que es lindo que se te abalancen en la oscuridad, en tu propia casa, con garras tan filosas como un alambre de púas.

Los gatos son la peor mascota. Los gatos literalmente pueden comerte después de un periodo de 24 horas si mueres en un apartamento con ellos. No esperan a ver si quizá solo estás durmiendo mucho. Comienzan con los ojos.

Los gatos van al baño en una caja dentro de tu casa, patean sus propias heces —que pueden estar llenas de desagradables virus— y después se suben a las barras donde se prepara la comida o pasean perezosamente sobre la mesa del comedor, donde la comida se sirve y se ingiere. Al parecer la gente no tiene problemas con eso. Son gente con la que no puedo salir.

A los gatos les queda arena entre las patas y la esparcen por toda la casa, así que el placer de andar descalza se arruina con cada paso pedregoso y asqueroso. Si estás saliendo con alguien que permite que su gato esté en su cama, vuelve a leer lo de arriba: los gatos patean sus propias heces, así que ahora literalmente hay arena y heces de gato en la cama. La cama es donde se duerme y se tiene sexo, por cierto, actividades importantes que compartir con la persona con la que sales.

Los gatos no te aman. No lo hacen. Está comprobado. Son asesinos seriales narcisistas que te manipulan con cada movimiento. No se emocionan cuando llegas a casa del trabajo o de un viaje. De hecho, te castigan por haberlos dejado orinando en superficies suaves o destruyendo el primer sillón que compraste en otro lugar que no fuera Ikea. Tengo exnovias que son así.

A menudo me he preguntado por qué las mujeres y las personas homosexuales aman tanto a los gatos y, al final, creo que podría ser por esto: es posible que nos hayan condicionado a amar y hacer cosas por criaturas que no necesariamente nos regresan ese amor ni se preocupan por nuestras necesidades y quizá incluso nos desean el mal.

Como las mujeres que aman a los hombres cis. Como todos los que estamos en el mundo de las citas, intrigados por la persona que no nos quiere, pero es muy hermosa, esquiva y nos da suficientes esperanzas para seguir intentando estar con ella.

Los gatos reflejan las malas relaciones. Te ignoran. Quieres que tu gato te ame, así que le das el alimento especial que le gusta. Lo cepillas, limpias sus desastres e intentas con mucho esfuerzo ganarte su afecto y, al final, ¿dónde está el gato? El gato ha estado en el estante más alto del clóset, durmiendo durante once horas: al gato no le importas. Los gatos mantienen tu atención con pequeñas recompensas —ronronean en el sillón, te masajean el pecho durante veinte segundos y puedes sentir las garras pero, ¿acaso no es tierno?— y hacen que sigas involucrado emocionalmente en la relación.

Las personas a las que les encantan los gatos son masoquistas; están tan contentas de que por lo menos las reconocen sus mascotas malvadas y adorables que seguirán cuidándolas indefinidamente, conscientes de que las están usando y de que están expuestas a bacterias y a la increíble suciedad de la arena para gatos. Sin embargo, aun así se sienten satisfechas con lo que les toca en ese trato.

Quizá eso es lo que de verdad se encuentra tras el elemento número 29 de mi lista de factores decisivos: amar de verdad a los gatos significa odiarte a ti misma, y esa es una cualidad que no puedo aceptar en las personas con las que salgo. Pero mándame un mensaje si te gustan los perros.